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ESCALERAS

Aspectos a tener en cuenta para la construcción de una "Escalera" de madera segura y confiable

El Diseño

Al proyectar una vivienda de dos plantas resulta vital tener en cuenta la superficie que ocupará la escalera. Si la elección se inclinó hacia la madera, el lugar elegido será determinante, ya sea por el volumen de la misma como por la estética que ésta le imprima al ambiente.

Dentro de los muchos elementos a tener en cuenta para su construcción, hay que recordar que deben ser de fácil acceso, en lo posible de distancias cortas, seguras y cómodas. Y hay que tener especial cuidado con la iluminación de todo su trayecto, la que debe ser con luz natural preferentemente, para evitar accidentes.

Las opciones para su construcción son: estructuras de hormigón armado o metálicas revestidas parcial o totalmente en madera o armadas integralmente en madera conocidas como “estructurales” u “ornamentales”.

En busca de la seguridad

La premisa fundamental de una escalera es que pueda ser recorrida con el menor esfuerzo y la máxima seguridad.

Las medidas de los escalones y alzadas están basadas en la escala humana. Poder apoyar bien el pie es algo fundamental y esto se logra cuando las huellas y contra huellas son similares entre si. La medida ideal de un escalón es de 290mm y de 170mm para la alzada. Cuanto más se modifiquen estas dimensiones, menos cómoda y segura será la escalera.

El espesor con el que se fabrican los escalones oscila entre los 30 y 45 milímetros y las alzadas varían entre los 15 y 22 milímetros. La huella, por su parte, es el eje central por el que se transita la escalera. Esta no debe medir menos de 220 milímetros, llegando a un máximo de 450. Los escalones de arranque normalmente pueden ser de mayor tamaño, tanto en largo como en ancho.

Un ítem para tener en cuenta son los descansos. Estos están pensados para cortar un tramo demasiado largo, o bien,  para evitar los escalones compensados. Al aumentar la superficie de la escalera, la proyección del descanso debe ser tenida en cuenta, ya que en general, se les da una dimensión equivalente a tres huellas.

Barandas y pasamanos

La barandilla es la superficie que va del pasamanos al escalón. Pueden ser cerradas o abiertas. La altura mínima de las barandillas debe ser de 840 milímetros para la rampa y de 900 para los descansos. El hueco máximo recomendable es de 110 mm y puede colocarse de a uno por escalón.

El pasamanos es el elemento que ofrece el apoyo necesario, tanto en la subida como en la bajada de la escalera. Su forma depende del tamaño de la barandilla. El mayor inconveniente en el armado y colocación del pasamanos son los quiebres producidos por los descansos.

Los pilares cumplen la función de arranque en la escalera y de cierre en el final. Generalmente, la cabeza del pilar se ve rematada con una esfera (bocha), aunque también los hay planos.

Maderas y acabados

Se debe tener en cuenta los tipos de madera que predominan en el ambiente, ya sea por el piso como por los cerramientos de puertas y ventanas. La estabilidad física de la madera es fundamental. Si la madera no está seca se contrae con el tiempo y produce aflojamientos en los encastres, que a su vez producen crujidos al transitarla. La madera a elegir será entre las duras o semi-duras para que resulten resistentes al desgaste y al tránsito intenso.

El último capítulo de la escalera es el pulido. Para que éste sea correcto se realiza en dos etapas. La primera -denominada pulido grueso o de obra- se realiza en el taller con una maquina apropiada a tal fin, donde se pulen todas las superficies planas. La segunda etapa se hará en la vivienda, luego del armado total de la escalera y consiste en un pulido fino hecho a mano.

Terminado este paso se procede al patinado de la madera. Este puede ser encerado, plastificado o impregnado. El método del encerado es el más tradicional, como así también, el que más mantenimiento requiere, ya que es común que se marquen las pisadas.  Con el plastificado el mantenimiento es menor, pero es difícil de reparar sobre todo por el uso intenso y las ralladuras. Los impregnantes pueden ser al agua o al óleo. Son de fácil aplicación y mantenimiento. Los impregnantes al óleo, en su mayoría, le dan a la madera un tono más alto, lo cual es bueno para tapar los distintos matices producidos por las vetas naturales, mientras que los impregnantes al agua conservan en mayor medida el tono natural.